Periódico Contraparte, 10 de marzo de 2024.

Un dramático caso de violencia intrafamiliar ha conmocionado a la comunidad. Dos adultos mayores denunciaron haber sido agredidos físicamente por sus propios hijos en medio de una disputa por una herencia. Según los afectados, los hechos ocurrieron en su domicilio, donde sus hijos habrían llegado en actitud amenazante para exigir la repartición de bienes familiares. “No puedo creer que mis propios hijos me hayan hecho esto”, relata con lágrimas en los ojos doña María Fernández, una de las víctimas. “Solo querían el dinero y las propiedades, sin importarles lo que nos pasara a nosotros”.
Los hechos, que ya están siendo investigados por las autoridades, han dejado al descubierto una realidad dolorosa: los conflictos familiares por herencias pueden llegar a extremos insospechados. “Es un caso lamentable, pero no aislado”, explica el abogado especializado en derecho de familia, Carlos Méndez. “Las disputas por herencias suelen sacar lo peor de las personas, y en muchos casos, terminan en violencia o rupturas irreparables”.
Doña María y su esposo, don Juan Pérez, de 78 y 80 años respectivamente, fueron atendidos en un centro médico local tras sufrir golpes y moretones durante la agresión. “Nos sentimos traicionados”, afirma don Juan. “Criamos a nuestros hijos con amor, y nunca pensamos que llegarían a esto”. La pareja ha decidido presentar una denuncia formal contra sus hijos, aunque reconocen que el proceso legal será tan doloroso como los hechos mismos.
Las autoridades han llamado a la reflexión sobre este tipo de situaciones, recordando que la violencia intrafamiliar es un delito grave que debe ser denunciado y sancionado. “Ningún interés económico justifica la agresión a un adulto mayor”, asegura la fiscal encargada del caso. “Estamos trabajando para garantizar que se haga justicia y que los responsables enfrenten las consecuencias de sus actos”.
Mientras tanto, el caso ha generado un amplio debate en la comunidad, donde muchos se preguntan cómo es posible que los lazos familiares se rompan de manera tan drástica por intereses materiales. “Esto es una triste realidad que nos debe hacer reflexionar sobre nuestros valores”, comenta una vecina de la familia afectada.
Por ahora, doña María y don Juan intentan recuperarse física y emocionalmente, mientras esperan que la justicia les devuelva algo de paz en medio de este doloroso capítulo de sus vidas.




