Periódico Contraparte, 21 de marzo de 2025

La crisis farmacéutica en Bolivia ha alcanzado niveles alarmantes, con medicamentos escasos y precios por las nubes, mientras los bioquímicos lanzan una advertencia contundente: si el Gobierno no soluciona urgentemente el problema del dólar, la situación podría volverse catastrófica. Desde hace semanas, farmacias y hospitales reportan desabastecimiento de fármacos esenciales, desde antibióticos hasta medicamentos para enfermedades crónicas, dejando a miles de pacientes en un limbo de incertidumbre y desesperación.
«Estamos al borde del colapso», declaró Juan Pérez, presidente del Colegio de Bioquímicos de Bolivia, en una conferencia de prensa cargada de preocupación. «La falta de dólares para importar insumos y medicamentos está generando un efecto dominó que afecta a toda la cadena de suministro. Si no se toman medidas inmediatas, la salud pública podría verse gravemente comprometida». Según Pérez, el problema se agrava por la especulación y el acaparamiento, que han llevado a que los precios de algunos medicamentos se disparen hasta en un 200%.
Las motivaciones detrás de esta crisis son complejas. Por un lado, la escasez de divisas ha limitado la capacidad de importación de insumos farmacéuticos, mientras que, por otro, la fluctuación del dólar en el mercado paralelo ha encarecido los costos de producción y distribución. «El Gobierno debe actuar ya», exigió María López, una paciente diabética que lleva días buscando insulina sin éxito. «No es justo que nuestra salud dependa de decisiones que no se toman a tiempo».
Las consecuencias de esta crisis ya se sienten en todo el país. Hospitales públicos reportan retrasos en tratamientos, mientras que las farmacias privadas enfrentan una demanda insostenible. Expertos advierten que, de no resolverse el problema, podrían registrarse desenlaces fatales, especialmente entre pacientes con enfermedades crónicas o que requieren medicamentos de uso diario. Mientras tanto, el Gobierno se limita a pedir «calma» y asegura que está trabajando en soluciones, aunque sin ofrecer plazos concretos.




