Periódico Contraparte, 09 de abril de 2025

En un giro que mantiene en vilo al escenario político boliviano, Luis Fernando Camacho, figura clave de la oposición, salió al paso de los rumores y declaró con firmeza: «Yo me mantengo en mi palabra», reafirmando que el bloque de Unidad sigue «vivo» a pesar de las tensiones internas que amenazan con resquebrajarlo. Sus palabras, pronunciadas en medio de un clima de incertidumbre, han desatado un terremoto de reacciones, desde apoyos fervientes hasta críticas que lo acusan de negar una realidad cada vez más evidente. Fuentes cercanas al movimiento admiten en privado que las diferencias entre facciones se han agudizado, con algunos sectores exigiendo un «replanteamiento estratégico» frente al gobierno, mientras otros, leales a Camacho, insisten en mantener la unidad a toda costa. Analistas políticos advierten que, si la fractura se consuma, la oposición podría quedar debilitada en un año clave, con elecciones regionales en el horizonte. Mientras tanto, el oficialismo observa con atención, sabiendo que cualquier división en sus adversarios podría fortalecer su posición. ¿Resistirá el bloque de Unidad la presión, o está condenado a desmoronarse? Solo el tiempo lo dirá, pero una cosa es clara: Camacho no piensa dar su brazo a torcer.




