Periódico Contraparte, 09 de abril de 2025

En un movimiento que reactiva las tensiones dentro de la oposición boliviana, el Bloque de Unidad ha proclamado formalmente a Samuel Doria Medina como su candidato presidencial para las próximas elecciones, desatando tanto esperanzas como escepticismo en el fragor político. «Es el momento de unir fuerzas y cambiar el rumbo del país», declaró Doria Medina ante una plaza parcialmente llena, mientras sus seguidores coreaban consignas y sus detractores, incluso dentro de su propia coalición, murmuraban sobre una posible «decisión impuesta». El empresario y exdirigente del Frente de Unidad Nacional (UN) vuelve así a la primera línea política tras años de relativo ostracismo, aunque analistas advierten que su figura polariza: para algunos, representa experiencia y estabilidad; para otros, es un «candidato del pasado» en un escenario que demanda renovación. Mientras el oficialismo minimiza el anuncio —»la oposición sigue sin ofrecer alternativas reales», lanzó un alto cargo gubernamental—, los rumores de divisiones en el Bloque de Unidad persisten, especialmente tras las recientes tensiones con Luis Fernando Camacho. Con una campaña que promete «conciliación nacional» pero que arranca entre sombras, la incógnita es clara: ¿Podrá Doria Medina unir a una oposición fragmentada y desafiar al MAS, o su candidatura acelerará la fractura definitiva?




