Periódico Contraparte, 21 de abril de 2025

La Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (CAINCO) lanzó un ultimátum al gobierno central tras calificar como «un balazo a la economía» el reciente incremento salarial del 5% para el sector público y el salario mínimo nacional. Claudio Mansilla, presidente del gremio empresarial, no solo exigió la inmediata congelación de estos ajustes, sino que amenazó con un «invierno laboral» si las autoridades insisten en lo que llaman «populismo económico». «Estamos al borde del abismo: o se rectifica esta medida o las empresas no tendrán más remedio que recortar plantillas», sentenció Mansilla durante una tensa rueda de prensa que encendió las alarmas en el sector productivo.
Fuentes de CAINCO revelan que el malestar empresarial escaló hasta niveles críticos cuando el Ministerio de Economía ignoró por tercera vez consecutiva sus propuestas técnicas para un aumento escalonado. Los números presentados por los industriales son contundentes: 6 de cada 10 pymes no podrán absorber el incremento sin recurrir a despidos, mientras que las grandes empresas ya preparan planes de «racionalización de personal». El ministro de Trabajo, Édgar Pary, respondió con un frío «la ley se cumple», pero omitió explicar cómo protegerá los 240 mil empleos informales que —según datos del INE— podrían evaporarse en este escenario. Economistas independientes advierten que el pulso entre el gobierno y los empresarios podría desatar una tormenta perfecta: inflación reprimida, cierre masivo de microempresas y un repunte histórico del trabajo informal. Mientras el reloj corre, los trabajadores miran con terror cómo su «aumento» podría convertirse en su sentencia de desempleo.




