Periódico Contraparte, 11 de mayo de 2025.

La proclamación de Andrónico Rodríguez como precandidato presidencial terminó en escándalo, gritos y corridas en el municipio de San Julián, Santa Cruz. Lo que debía ser un acto de unidad masista se transformó en una escena de caos, con petardos, piedrazos y empujones que forzaron la suspensión del evento. Las tensiones entre seguidores del presidente del Senado y grupos afines a Evo Morales estallaron sin control, dejando al descubierto el quiebre interno que carcome al Movimiento al Socialismo.
Desde temprano, la plaza de San Julián se fue llenando de simpatizantes de Rodríguez, mientras se montaba una tarima para su proclamación. Sin embargo, la llegada de sectores contrarios —vinculados al ala evista— encendió la mecha del conflicto. “¡No queremos traidores!”, gritaban algunos manifestantes, mientras otros respondían con insultos y petardos. La situación se volvió insostenible cuando volaron piedras y comenzaron los empujones entre ambos bandos.
“Nos han reventado con petardos, hemos venido a apoyar a Andrónico y nos agreden”, relató uno de los asistentes, que prefirió no identificarse. Ante la violencia, los técnicos desarmaron el escenario pasadas las 14:30, mientras la Policía intentaba contener a los grupos enfrentados. Rodríguez no llegó a pronunciar ningún discurso y se retiró sin ser proclamado, en medio de abucheos, tensión y una ciudad que parecía más zona de guerra que plaza política.
La escena refleja la guerra sin cuartel que se vive dentro del MAS, donde los seguidores de Evo Morales no están dispuestos a ceder el liderazgo del instrumento político. A esto se suma la reciente denuncia del exmandatario, quien alertó que el TSE estaría eliminando partidos que antes le prestaban la sigla, lo que —según dijo— busca proscribir su candidatura. En respuesta, Morales anunció una marcha hacia La Paz para el 16 de mayo, alimentando aún más la confrontación interna.
Mientras el país observa con desconcierto cómo el oficialismo se desmorona desde dentro, los actos de violencia como el de San Julián solo confirman que el MAS ya no es un bloque cohesionado, sino un campo minado donde cualquier intento de proclamación puede terminar en desastre.




