Periódico Contraparte, 13 de mayo de 2025.

Lo que pretendía ser un acto de fuerza terminó convirtiéndose en una confesión de debilidad. Evo Morales, el hombre que durante dos décadas movió los hilos del poder en Bolivia, ha confirmado que este 16 de mayo encabezará una marcha hacia La Paz, pero también admitió públicamente que no podrá inscribir su binomio presidencial debido a divisiones internas en su organización política. “Lamentablemente, por problemas internos que todavía falta consensuar candidato, candidata, no vamos a poder inscribir”, declaró desde su bastión en Lauca Ñ, dejando atónitos incluso a sus seguidores más fieles.
La revelación llega a menos de una semana de que el Tribunal Supremo Electoral abra el registro de candidaturas, y marca un golpe para el bloque evista, que había prometido presentar un binomio alternativo al de Luis Arce y Deysi Choque. Morales asegura que su partido “Evo Pueblo” está en pie de lucha, pero el hecho de no tener aún candidatos definidos evidencia las fracturas profundas que carcomen al movimiento que alguna vez fue hegemónico. “Hay delegaciones que siguen debatiendo las candidaturas”, explicó, tratando de matizar lo que muchos ya califican como una derrota política.
En tono desafiante, el exmandatario afirmó que su participación electoral está garantizada y lanzó dardos contra sus adversarios, a quienes acusa de persecución política. “Estamos en la mira del imperio”, aseguró, reforzando su narrativa de resistencia. Sin embargo, esta vez no bastó el discurso: la ausencia de una fórmula sólida en la recta final del plazo legal pone en duda la capacidad del evismo de competir con seriedad.
La marcha del 16 de mayo sigue en pie y Morales promete que será masiva. Pero ya no será una proclamación de poder, sino una señal de alarma para un liderazgo que enfrenta su prueba más dura: demostrar que aún tiene control sobre su base social y puede llegar a agosto con una propuesta que trascienda las disputas internas. Por ahora, Evo camina, pero sin candidato.




