Un operativo de desbloqueo en la localidad de Llallagua, en el norte de Potosí, terminó en tragedia tras una emboscada a cargo de sectores movilizados identificados con el ala “evista” del MAS. El enfrentamiento dejó al menos dos policías fallecidos, un número no precisado de heridos y varios efectivos tomados como rehenes, según reportes preliminares y testimonios en redes sociales.

La intervención, ejecutada por al menos mil uniformados, tenía como objetivo despejar el tramo carretero Oruro–Cochabamba. Sin embargo, al llegar a la zona de “México Chico”, los policías fueron rodeados por un grupo armado con hondas, piedras, dinamita e incluso presuntas armas de fuego.
Los fallecidos han sido identificados como el subteniente Brayan Barrozo y el subteniente Carlos Apata Tola. Un capitán también resultó gravemente herido y permanece hospitalizado. Videos difundidos por la ciudadanía muestran a los agentes siendo golpeados, retenidos por los bloqueadores, y a ambulancias impedidas de socorrer a los heridos.
Desde el Gobierno, el viceministro de Régimen Interior, Jhonny Aguilera, calificó los hechos como una “cobarde emboscada” y aseguró que los uniformados no portaban armas letales durante el operativo. Denunció además que los agresores incendiaron un vehículo policial y utilizaron armamento artesanal para resistir el desbloqueo.
La situación en la región continúa siendo tensa, mientras familiares de los efectivos y autoridades piden una respuesta urgente frente al incremento de la violencia en los puntos de conflicto.




