La Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB) y la Asociación de Corresponsales de la Prensa Internacional (ACPI) expresaron su rechazo categórico a las acusaciones vertidas por Ruth Nina, dirigente del Partido de Acción Nacional Boliviano (Pan-Bol), quien señaló a los medios de comunicación de «tergiversar» sus declaraciones realizadas durante un acto político del ala evista en el trópico de Cochabamba.

Las asociaciones emitieron un comunicado conjunto en el que manifestaron su preocupación por los dichos de Nina, quien afirmó que en las elecciones del 2025, “en vez de contar votos, se contarán muertos”, en caso de que el expresidente Evo Morales no sea habilitado como candidato. Posteriormente, en conferencia de prensa, Nina indicó que la prensa debía “interpretar” lo que quiso decir, aunque ratificó sus declaraciones, asegurando que esta vez “las víctimas serán los evistas”.
Las entidades periodísticas recordaron que el trabajo de los periodistas consiste en reproducir con fidelidad las declaraciones públicas y contextualizarlas en el debate democrático, rechazando así cualquier intento de desacreditación.
“Rechazamos categóricamente tales acusaciones porque los periodistas y medios de comunicación se han limitado a reproducir de manera textual sus afirmaciones y a contextualizarlas dentro del debate público”, señala el documento.
Asimismo, alertaron sobre el riesgo que conllevan los discursos que anuncian escenarios de violencia o incitan al odio. Consideraron que dichas expresiones ponen en peligro la institucionalidad democrática, la paz social y la credibilidad del proceso electoral.
“La libertad de expresión es incompatible con los discursos de odio, amenazas veladas o incitaciones a la violencia, incluida la verbal”, advierten las asociaciones.
En ese marco, hicieron un llamado a las y los dirigentes políticos a ejercer su derecho a la libertad de expresión con responsabilidad, apego a los principios democráticos y respeto a la labor periodística.
Finalmente, reiteraron su rechazo a cualquier intento de descalificar a la prensa a través de acusaciones infundadas que solo buscan legitimar discursos intolerantes y profundizar la polarización social.




