El incremento de los costos asociado al nuevo precio del diésel comienza a sentirse también en el sector de los medicamentos. Pacientes que requieren tratamientos permanentes reportan dificultades para conseguir sus fármacos y mayores precios en las farmacias externas.
La situación preocupa especialmente a personas con enfermedades que requieren medicación continua. En uno de los testimonios recogidos durante la jornada, una paciente explicó que de una lista de diez medicamentos solicitados solamente uno pudo ser proporcionado, mientras el resto debe ser adquirido por cuenta propia.
El problema no termina en la disponibilidad. Los pacientes también denuncian que los precios encontrados fuera de los establecimientos donde reciben atención son más elevados.
Una paciente relató que debe comprar por separado medicamentos que necesita para su tratamiento cardíaco, con tabletas cuyos precios alcanzan los Bs 5,80 y Bs 10,20, según el producto.
El aumento representa un gasto adicional para familias que ya enfrentan mayores costos en alimentos, transporte y otros productos de primera necesidad.
El sector farmacéutico también comienza a sentir el efecto del encarecimiento de transporte y logística, factores que pueden repercutir en el precio final de determinados medicamentos.
Para los pacientes, sin embargo, el problema tiene una particularidad: mientras una familia puede reducir el consumo de determinados productos, quienes dependen de un tratamiento médico no siempre tienen la posibilidad de dejar de comprar sus medicamentos.
La situación abre nuevamente el debate sobre el acceso a medicamentos y la capacidad de los servicios públicos para garantizar tratamientos a pacientes que requieren atención continua.



