El Gobierno ratificó su decisión de cerrar las empresas públicas que no sean productivas y representen pérdidas económicas para el Estado, en el marco de una política orientada a reducir el gasto destinado a entidades que no cumplen sus objetivos.
“Todas las empresas que no sean productivas y generen pérdida no tienen razón de ser y deben cerrarse”, afirmó una autoridad gubernamental al explicar que la determinación ya fue tomada.
Según la explicación oficial, algunas empresas ya fueron cerradas y otras redujeron sus operaciones o dejaron de recibir recursos. La autoridad sostuvo que no se justifica continuar destinando dinero público a instituciones que no funcionan.
Sin embargo, el Ejecutivo señaló que el cierre debe ejecutarse mediante procedimientos formales y ordenados. Argumentó que una clausura arbitraria podría dejar instalaciones y documentación expuestas a irregularidades o posibles delitos.
La decisión abre interrogantes sobre el futuro de los trabajadores de las empresas afectadas, el destino de sus activos y las obligaciones económicas pendientes.
El Gobierno deberá precisar cuáles son las entidades que cerrarán, cuántos recursos dejarán de recibir y qué mecanismos se aplicarán para garantizar transparencia, proteger los bienes estatales y atender las responsabilidades laborales.
Hasta el momento, la declaración proporcionada no incluye una lista completa de las empresas que serán cerradas ni un cronograma detallado de ejecución.



