En medio de un clima de tensión, acusaciones de irregularidades y la vigilia de cívicos potosinos, la Comisión de Economía Plural de la Cámara de Diputados aprobó anoche, en grande y en detalle, el contrato para la explotación e industrialización de litio con la empresa rusa Uranium One, por un valor de 975 millones de dólares.

La votación, realizada mediante papeletas y en sesión desarrollada en el hemiciclo central, arrojó en la primera ronda nueve votos a favor, dos en contra y cuatro nulos. En el tratamiento en detalle, ocho legisladores respaldaron el acuerdo, tres lo rechazaron y se registraron nuevamente cuatro votos nulos.
Desde Comunidad Ciudadana, la diputada Lissa Claros anunció que impugnarán la sesión al considerar que el presidente de la Comisión no debía votar en la aprobación en grande, calificando el hecho de “irregular” y anticipando acciones conjuntas con el Comité Cívico Potosinista (Comcipo).
La aprobación se produce tras una jornada marcada por incidentes físicos entre parlamentarios y el bloqueo del ingreso a la comisión por parte de legisladores y dirigentes potosinos. La sesión fue trasladada al hemiciclo para garantizar su realización, mientras en las afueras persistía la vigilia contra el contrato.
El presidente de Comcipo, Alberto Pérez, reiteró su oposición al acuerdo y pidió que estos compromisos no se definan en la actual gestión de gobierno. Por su parte, desde la oposición se cuestiona que el contrato tenga una vigencia de 40 años y se apruebe sin un debate más amplio.
El proyecto ahora pasará al pleno de la Cámara de Diputados, para luego ser revisado por el Senado, en un proceso que promete mantener la tensión política y social alrededor del futuro del litio boliviano.




