Periódico Contraparte, 21 de marzo de 2025

Un nuevo escándalo sacude al Gobierno boliviano tras la denuncia de la diputada opositora Laura Méndez, quien asegura que las autoridades se niegan a liberar a Ramiro Cucho y Humberto Claros, pese a que existe una orden judicial que exige su inmediata puesta en libertad. Los dos ciudadanos, detenidos desde hace meses bajo acusaciones que sus defensores califican de «políticamente motivadas», se han convertido en el centro de una polémica que cuestiona la independencia del sistema judicial y el respeto a los derechos humanos en el país.
«Esto es un abuso de poder y una violación flagrante del Estado de derecho», declaró Méndez en una conferencia de prensa cargada de indignación. «No hay justificación alguna para mantener a estas personas privadas de su libertad cuando un juez ya ha ordenado su liberación. ¿Qué teme el Gobierno? ¿Qué están tratando de ocultar?». Las palabras de la diputada han encendido un debate nacional sobre la transparencia y la imparcialidad de las instituciones, mientras organizaciones de derechos humanos exigen una explicación inmediata.
Las motivaciones detrás de esta retención ilegal siguen siendo un misterio. Según fuentes cercanas al caso, Cucho y Claros habrían estado vinculados a investigaciones sobre corrupción y tráfico de influencias, aunque sus defensores insisten en que las acusaciones carecen de fundamento y forman parte de una estrategia para silenciar voces críticas. «Esto no es justicia, es persecución política», afirmó Carlos Sánchez, abogado de uno de los detenidos. «El Gobierno está utilizando el sistema judicial como una herramienta de represión».
Las consecuencias de este caso podrían ser devastadoras para la imagen del Gobierno, ya debilitado por acusaciones de autoritarismo y falta de transparencia. Organismos internacionales han comenzado a mostrar preocupación, mientras que en las redes sociales la ciudadanía exige respuestas claras y acciones concretas. «No podemos permitir que se vulneren los derechos de las personas de esta manera», comentó un usuario en Twitter, reflejando el malestar generalizado.
Mientras tanto, las familias de Cucho y Claros esperan con angustia una solución que parece no llegar. «Solo queremos que se respete la ley», dijo la esposa de uno de los detenidos, con lágrimas en los ojos. «No pedimos favores, solo justicia».




