Periódico Contraparte, 4 de mayo de 2025

La guerra interna en el Movimiento al Socialismo (MAS) alcanzó un nuevo nivel de tensión con un ataque frontal protagonizado por el diputado Héctor Arce, quien este fin de semana no se guardó nada y disparó con todo contra el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez. En un acto público cargado de furia, Arce lo acusó abiertamente de traicionar a Evo Morales, el líder histórico del instrumento político, a quien —según él— le debe absolutamente todo. “Traicionaste al hombre que te puso en la senda política”, exclamó el diputado, provocando una ovación dividida entre seguidores leales al expresidente y defensores de la nueva generación liderada por Andrónico.
El discurso de Arce no solo fue una descarga emocional, sino también un mensaje claro para los sectores internos que, cada vez con más fuerza, se deslindan del liderazgo de Morales. “No se trata solo de diferencias, se trata de lealtades. No se puede construir un proceso revolucionario sobre la base de la ambición personal y el cálculo electoral”, sentenció, advirtiendo que la historia juzgará a quienes —según él— se beneficiaron de Evo y ahora buscan sacarlo del camino.
La reacción del ala renovadora del MAS no se hizo esperar. Dirigentes cercanos a Andrónico minimizaron las palabras de Arce, calificándolas de “desesperadas” y aseguraron que el país está cansado del caudillismo y exige nuevas formas de liderazgo. Sin embargo, las palabras del diputado resonaron con fuerza en las redes sociales, donde el video del discurso se viralizó en pocas horas, desatando una tormenta de comentarios que reflejan la profunda división que atraviesa al partido azul.
Lo que parece claro es que el MAS ya no es el monolito que solía ser. El conflicto entre leales a Morales y quienes buscan marcar distancia de su figura amenaza con fracturar irremediablemente al partido que dominó la política boliviana por más de una década. Mientras unos claman por renovación, otros defienden con uñas y dientes la figura del “líder indiscutible”. En medio de esta batalla, la ciudadanía observa con preocupación el rumbo que tomará la fuerza política que alguna vez prometió unidad, cambio y estabilidad.




