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¡El aceite vuela, el dólar se dispara y el combustible desaparece!

¡El aceite vuela, el dólar se dispara y el combustible desaparece!

Periódico Contraparte, 15 de mayo de 2025.

Bolivia amanece sumida en una pesadilla económica que ya no se puede ocultar: el aceite ha desaparecido de los estantes, el dólar rompe récords históricos y las filas por combustible crecen como serpientes que paralizan barrios enteros. La tensión se siente en los mercados, en las estaciones de servicio y en cada conversación de esquina. Lo que para algunos era una “crisis controlada”, hoy se ha convertido en un caos evidente.

En los centros de abasto, el litro de aceite ha llegado a costar hasta 25 bolivianos, cuando el precio oficial no debería superar los 14. Comerciantes justifican el alza con una frase que se repite como mantra: “No hay”. Pero desde el Gobierno, el ministro de Desarrollo Productivo, Zenón Mamani, no solo desmiente esa versión, sino que lanza una acusación directa: hay acopio intencional del producto para especular con su precio. “La producción nacional está garantizada. Lo que falta es transparencia y responsabilidad en la comercialización”, advirtió en un intento por calmar los ánimos.

Mientras tanto, el dólar digital ha alcanzado una cotización récord de 20 bolivianos por unidad. En las casas de cambio informales, el nerviosismo es evidente y quienes aún tienen ahorros en moneda nacional se desesperan por convertirlos en dólares, aunque sea a precio de oro. La falta de divisas en el sistema formal ha empujado a la población hacia un mercado paralelo que se alimenta del miedo y de la percepción de un futuro incierto.

Como si eso fuera poco, las filas por gasolina y diésel se han convertido en parte del paisaje cotidiano. En ciudades como La Paz, Cochabamba y El Alto, cientos de vehículos duermen frente a las estaciones de servicio, aguardando un suministro que no llega. La Agencia Nacional de Hidrocarburos insiste en que la distribución es normal, pero la realidad contradice el discurso oficial. La frustración escala y las protestas ya comenzaron: mineros, comerciantes y transportistas advierten que si no hay soluciones inmediatas, las calles volverán a ser escenario de bloqueos y marchas.

Este cóctel de escasez, especulación y desconfianza está erosionando con rapidez el poder adquisitivo de los bolivianos. Las familias hacen malabares para llenar una canasta básica cada vez más vacía, mientras los precios suben y el salario no alcanza. Los economistas alertan que el país está entrando en una etapa crítica, donde el desgaste social puede convertirse en una chispa peligrosa si el Gobierno no toma medidas urgentes y efectivas.

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