Periódico Contraparte, 4 de mayo de 2025

Con botas en el barro y planos en mano, el diputado Sandro Ramírez Ríos (MAS-IPSP) recorrió las obras de ampliación del alcantarillado sanitario en El Alto, respondiendo a una invitación del diputado Zacarías Laura. La inspección se centró en los distritos 4, 5 y 13, donde se ejecuta un ambicioso proyecto que ya alcanza el 20% de avance físico y que representa una inversión de 25,2 millones de bolivianos. La iniciativa no solo lleva cañerías, sino también esperanza a miles de familias que por años han vivido sin acceso a este servicio básico vital.
“Este tipo de obras no se ven a simple vista, pero cambian vidas”, afirmó Ramírez durante el recorrido. Y no es para menos: el sistema sanitario en expansión está destinado a mejorar las condiciones de salud, higiene y dignidad de los hogares alteños que todavía dependen de letrinas o pozos ciegos. Los vecinos, muchos de ellos organizados en juntas vecinales, acompañaron la inspección y agradecieron que, al fin, el Estado escuche su clamor.
Desde los pasillos legislativos hasta las zanjas de obra, Ramírez aseguró que seguirá vigilante para que el proyecto no se detenga. “Cada metro de alcantarillado instalado es una deuda saldada con la gente humilde de esta ciudad luchadora”, sostuvo. El impacto de estas obras va más allá de lo técnico: también representa un mensaje claro de inclusión y justicia social, en una urbe donde la brecha en el acceso a servicios básicos aún es profunda.
Mientras las excavadoras siguen su trabajo y los técnicos ajustan detalles, el compromiso político —al menos por ahora— parece estar de lado del pueblo. Y en El Alto, donde el agua y el desagüe no solo son servicios, sino derechos postergados, cada avance se celebra como una victoria.




