Periódico Contraparte, 27 de enero de 2025.

Un impactante testimonio ha puesto al descubierto una oscura trama de corrupción que involucra a efectivos policiales y reclusos del penal de Chonchocoro, uno de los centros penitenciarios más grandes y conflictivos del país. Según confesó un interno durante una audiencia judicial, el arma con la que cometió un homicidio en 2023 le fue vendida por un miembro de la Policía Boliviana, quien aprovechó su posición para traficar armas al interior de la cárcel.
«El arma me la vendió un policía. Él sabía para qué la iba a usar, pero no le importó», declaró el recluso, cuyo nombre se mantiene en reserva por razones de seguridad. La confesión ha desatado una ola de indignación y ha puesto en evidencia las fallas del sistema de seguridad en los penales, donde la venta ilegal de armas y drogas es una práctica común, a pesar de los operativos y controles supuestamente implementados.
Las autoridades han iniciado una investigación interna para identificar al policía implicado, pero hasta el momento no se han realizado detenciones. «Estamos revisando los registros y entrevistando a los efectivos que estuvieron asignados a Chonchocoro durante ese período. No descartamos que haya más involucrados», aseguró un portavoz de la Policía, quien pidió no ser identificado.
Este caso no solo ha puesto en jaque la credibilidad de las fuerzas de seguridad, sino que también ha reavivado el debate sobre las condiciones de los centros penitenciarios en el país. Chonchocoro, conocido por su sobrepoblación y falta de control, es un foco constante de denuncias por violaciones a los derechos humanos y corrupción. «Este es solo un ejemplo de cómo el sistema penitenciario se ha convertido en un mercado negro donde todo se vende y todo se compra», señaló el abogado penalista Luis Fernández, quien ha seguido de cerca el caso.
Mientras tanto, familiares de las víctimas exigen justicia y medidas concretas para evitar que hechos como este se repitan. «No puede ser que quienes deberían protegernos sean los mismos que arman a los criminales», expresó María López, hermana de la persona asesinada con el arma vendida por el policía.
El escándalo ha llegado hasta las altas esferas del Gobierno, donde ya se habla de una posible reforma al sistema penitenciario. Sin embargo, para muchos, las promesas llegan tarde. «Esto es solo la punta del iceberg. Si no se toman acciones drásticas, la corrupción seguirá matando», advirtió un experto en seguridad ciudadana.




