Cochabamba, 4 de agosto de 2025 (Contraparte) — A menos de dos semanas de las elecciones generales, el exmandatario Evo Morales volvió a generar titulares al asegurar que no abandonará el país después de los comicios del 17 de agosto. Desde Ivirgarzama, en el corazón del Trópico de Cochabamba, Morales sostuvo que seguirá “peleando desde Bolivia” y negó categóricamente las versiones que lo sitúan preparando un posible exilio.
“Dicen que me voy a ir a Venezuela o Cuba. Eso es mentira. Yo me quedo aquí para seguir luchando, para defender al pueblo y para derrotar a quienes se burlaron de la democracia”, afirmó en un acto público junto a dirigentes de su organización paralela, “Evo Pueblo”.
Campaña por el voto nulo
Aunque no figura como candidato tras haber sido inhabilitado por el Tribunal Constitucional, Morales insiste en que la ciudadanía puede expresar su descontento mediante el voto nulo. Según el exmandatario, esta opción representa una respuesta legítima frente a lo que considera un proceso electoral “manipulado” y excluyente.
“El voto nulo no es silencio. Es protesta, es conciencia. Si el pueblo no ve mi nombre en la papeleta, tiene el derecho de rechazar esa elección”, señaló durante su intervención.
Un liderazgo en disputa
La figura de Morales ha sido eje de controversia durante todo el proceso preelectoral. Tras su ruptura con el Movimiento al Socialismo (MAS) y la creación de su propio frente político, su rol quedó reducido al plano simbólico, pero con fuerte influencia en sectores cocaleros y sindicales. La alianza «Evo Pueblo» no logró consolidar personería jurídica ni inscribir candidatos a escala nacional, aunque se mantiene activa como fuerza de movilización.
A pesar de quedar fuera de la carrera electoral, Morales ha insistido en que su liderazgo sigue vigente y que no permitirá que “el poder se concentre en manos de traidores”.
Tensión política creciente
Las declaraciones del exmandatario se dan en un contexto de creciente polarización. Por un lado, el presidente Luis Arce impulsa la candidatura oficialista de Eduardo del Castillo; por otro, opositores de distintos frentes critican tanto al Gobierno como al legado de Morales. En medio de este panorama, el llamado al voto nulo aparece como una expresión de rechazo al sistema político desde múltiples sectores.



