Periódico ContraParte, 18 de septiembre de 2024.

El expresidente Evo Morales, exlíder del Movimiento Al Socialismo (MAS), ha tomado la decisión de retirarse de la marcha que encabezaba, declarando que ha sido víctima de una campaña de criminalización y satanización por parte del Gobierno. Según Morales, la marcha no es suya, sino del pueblo, y, por esta razón, ha decidido apartarse para que el «estado mayor del pueblo» continúe liderando el movimiento.
«La marcha no es de Evo, la marcha es del pueblo. Satanizan y criminalizan a Evo. Por lo tanto, he decidido retirarme», afirmó Morales en un discurso pronunciado ante sus seguidores. «La marcha va a seguir, con o sin Evo», añadió, enfatizando que su decisión no afecta el desarrollo de la movilización.
Este anuncio llega en un momento crítico de tensión entre facciones del MAS y el Gobierno central, donde Morales se ha enfrentado a críticas y acusaciones que, según él, buscan desestabilizar su liderazgo. «Nos satanizan para desviar la atención de los verdaderos problemas del país», sostuvo.
El «estado mayor del pueblo», compuesto por líderes de movimientos sociales afines al MAS, será quien tome las riendas de la marcha, continuando con la agenda planteada, pese a la ausencia de Morales. La evaluación de la marcha será tema central de una reunión esta tarde, en la que los dirigentes decidirán los próximos pasos del movimiento.
Las motivaciones detrás de esta decisión, según Evo Morales, son las crecientes acusaciones y ataques mediáticos que han buscado aislar su imagen del movimiento. “Es una campaña de satanización que busca distraer del verdadero propósito de la movilización: la defensa de los derechos del pueblo”, dijo el exmandatario, sin detallar si su retirada es definitiva o temporal.
El impacto de la salida de Morales es aún incierto, pero algunos analistas políticos advierten que esta decisión podría cambiar el curso de la marcha. Expertos coinciden en que la imagen del líder cocalero ha sido un factor determinante en las movilizaciones de base del MAS, por lo que su ausencia podría reconfigurar el liderazgo dentro del movimiento.
En cuanto a las repercusiones, Morales advirtió que su salida no debe ser interpretada como una debilidad, sino como una estrategia para fortalecer la movilización. «El pueblo seguirá marchando, no es momento de dividirse», concluyó.




