Contraparte, 28 de junio de 2024

Este viernes, el expresidente Evo Morales expresó sus sospechas de que el reciente alzamiento militar fue un intento de golpe de Estado dirigido en su contra y confirmó que el presidente Luis Arce le llamó por teléfono durante la toma de la plaza Murillo por los militares.
Morales se refirió al alzamiento encabezado por el general Juan José Zúñiga, entonces comandante del Ejército, quien el lunes en la noche dijo, en una entrevista con «No Mentirás», que no descartaba detener al exmandatario si este insistía en ser candidato presidencial para los comicios de 2025. El expresidente solicitó una investigación exhaustiva sobre los hechos y, en tono burlesco, señaló que se intentó realizar un golpe de Estado con balines de goma, sin disparos, heridos ni muertos. Morales comentó que observó a ministros «pasear» por la plaza Murillo durante la toma y mencionó un incidente en el que el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, golpeó el blindado en el que se encontraba Zúñiga.
«Se quiso realizar un golpe de Estado con balines de goma,» afirmó Morales. Reveló que cerca de las 11:00 del miércoles, comandantes de regimientos lo alertaron sobre el acuartelamiento ordenado por jefes de divisiones. Morales explicó que confirmó los movimientos militares irregulares pasado el mediodía y emitió un mensaje a las 13:00 a través de redes sociales, llamando a defender la democracia. Al dirigirse a trabajar en su “chaco” alrededor de las 14:30, observó en internet y medios de comunicación el ingreso de blindados a la plaza Murillo, lo que le llevó a convocar a un paro general con bloqueo de caminos para proteger la democracia.
Según Morales, el escenario para el alzamiento se preparó desde el domingo, cuando la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, lo acusó de estar detrás de las movilizaciones anunciadas para esta semana. A esto se sumó la advertencia pública de Zúñiga de detenerlo si se presentaba como candidato, argumentando que su postulación violaba la Constitución. Morales destacó que le parece sospechoso que Zúñiga no haya sido destituido inmediatamente después de sus declaraciones, sugiriendo que podría haber una complicidad en los altos niveles del gobierno.
El expresidente también aseguró que policías confirmaron la reunión entre Zúñiga y Arce el domingo en el colegio La Salle, donde, según Zúñiga, el Presidente autorizó la salida de blindados a las calles para aumentar su popularidad.
Además, Morales confirmó que el presidente Arce lo llamó por teléfono y habló con él cerca de dos minutos, aparentando estar “nervioso” tras la toma militar de la plaza Murillo. Morales cuestionó a Arce por haber confiado en Zúñiga, quien ocupaba un lugar bajo en su promoción y no debía ser general ni comandante del Ejército. Añadió que sugirió a Arce que debería haber nombrado al primero de la promoción en ese cargo.
Finalmente, Morales hizo un llamado a la defensa de la democracia, instando a un paro general con bloqueo de caminos como medida de precaución ante la posibilidad de futuros intentos de golpe.




