Periódico Contraparte, 25 de marzo de 2025

El aire político en Bolivia se electriza nuevamente con el anuncio de que Evo Morales, el líder histórico del Movimiento al Socialismo (MAS), encabezará una multitudinaria marcha hacia La Paz para formalizar su postulación a las próximas elecciones nacionales. Según fuentes cercanas al expresidente, el evismo debate aún la fecha definitiva, pero la movilización ya se perfila como un evento capaz de redefinir las reglas del juego en un país marcado por tensiones y polarización. Morales, figura omnipresente en la política boliviana, busca capitalizar el descontento de sus seguidores y consolidar su retorno al centro del poder, pese a las críticas de sus opositores, quienes lo acusan de querer eternizarse en la escena pública. «La marcha por la paz no solo es un acto simbólico, sino una demostración de fuerza», declaró un dirigente masista bajo condición de anonimato, mientras simpatizantes de todo el país comenzaban a organizar caravanas hacia la sede de gobierno.
Analistas advierten que este movimiento podría reavivar viejas fracturas sociales, especialmente en un contexto donde la Corte Electoral aún no se pronuncia sobre posibles objeciones legales a su candidatura. Mientras tanto, el oficialismo minimiza el impacto de la convocatoria, tildándola de «espectáculo mediático», pero en las calles, el fervor es palpable. «Evo representa la voz del pueblo, y esta marcha será histórica», aseguró una comerciante de El Alto, donde el respaldo al líder indígena sigue siendo fuerte. Sin embargo, otros sectores temen que la polarización derive en nuevos conflictos, recordando los episodios de violencia postelectoral de años anteriores. Con el reloj corriendo y el evismo afinando su estrategia, Bolivia se prepara para un capítulo más en su eterna pugna entre tradición y cambio.




