Periódico Contraparte, 23 de abril de 2025

Lo que parecía una transacción más en la bulliciosa zona 16 de Julio de El Alto terminó siendo una escena digna de película policial: un hombre que se hacía pasar por policía fue sorprendido y capturado cuando intentaba vender un arma de fuego ilegal por tan solo 3.000 bolivianos. El operativo, ejecutado por efectivos encubiertos, permitió no solo la incautación del arma sino también el descubrimiento de un pequeño arsenal de objetos policiales falsificados que levantaron aún más sospechas sobre las actividades de este impostor.
El sujeto, de 27 años de edad, tenía en su poder una pistola y tres celulares de procedencia dudosa al momento de su detención. Además, portaba manillas de uso exclusivo de la Policía Boliviana y otros implementos oficiales que utilizaba para presentarse como efectivo ante incautos ciudadanos, creando así un disfraz casi perfecto que le permitía operar con aparente impunidad. “Estas personas no solo estaban cometiendo el delito de portación de armas, sino también el de ejercicio indebido de la profesión. Se hacían pasar por policías para cometer ilícitos con total sangre fría”, declaró uno de los investigadores del caso.
La intervención se produjo justo en el momento en que el falso uniformado realizaba la transacción con un hombre de 40 años proveniente de Cochabamba, quien también fue arrestado. Ambos fueron puestos a disposición de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y ahora enfrentan cargos por tenencia ilegal de armas y usurpación de funciones públicas. Las autoridades no descartan que este dúo haya estado vinculado a otras actividades delictivas similares en distintas zonas de El Alto.
Lo que más llama la atención de este caso, además del descaro de ofrecer un arma en plena vía pública, es la facilidad con la que los falsos policías lograban reunir credibilidad entre los transeúntes. “No solo tenían los accesorios, sabían cómo actuar. Eso indica que podría haber más detrás de este hecho”, advirtió la misma fuente policial. Las investigaciones siguen su curso, mientras el Ministerio Público se prepara para indagar a fondo la procedencia del armamento y los vínculos delictivos de los involucrados.
Este nuevo caso vuelve a poner en alerta a la ciudadanía sobre el peligro de caer en manos de impostores que utilizan la imagen de instituciones públicas para delinquir. La FELCC ha reforzado los operativos de control y pidió a la población extremar precauciones frente a cualquier individuo que se identifique como autoridad sin mostrar credenciales auténticas.




