7 de marzo de 2024

En una sorprendente revelación, Gabriela Zapata, exnovia de Evo Morales, expuso que el exmandatario participó en el registro conjunto de su presunto hijo, así como en la orquestación de su aprehensión en 2016. Según sus declaraciones, la inscripción del niño fue realizada por ambos en el Registro Civil, bajo la dirección de Iveth Egües. Asimismo, Zapata afirma que su detención fue concertada con el gobierno de Morales para atribuir la derrota del referéndum del 21F a su caso.
En medio del juicio, Zapata detalló cómo fue presionada por altas autoridades del Estado para brindar declaraciones en los medios de comunicación, sugiriendo una manipulación para desviar la atención de la derrota electoral. La excompañera de Morales también afirmó que fue advertida sobre su arresto días antes de que ocurriera, con la intención de relacionarlo con el fracaso del referéndum que rechazó la repostulación del exmandatario.
Carlos Mesa, expresidente y líder de Comunidad Ciudadana, consideró estas revelaciones como evidencia de una estrategia orquestada por Morales para burlar el resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016, donde la población boliviana se opuso a una nueva postulación presidencial. Con un 51,3% de votos en contra, esta consulta marcó la primera derrota electoral de Morales en una década en el poder.
A pesar del contundente resultado, Morales desconoció el veredicto popular, respaldado por una controvertida sentencia del Tribunal Constitucional que lo habilitó para postularse nuevamente. Esta maniobra desencadenó un movimiento de protesta ciudadana que culminó con la renuncia de Morales en noviembre de 2019, tras elecciones marcadas por acusaciones de fraude y la anulación posterior de los resultados.
Las declaraciones de Zapata reviven un episodio crucial en la historia política boliviana, desencadenando nuevas reflexiones sobre la transparencia electoral y el respeto a la voluntad popular en el país.




