El viceministro de Comercio y Logística Interna, Gustavo Serrano, denunció que la subvención de harina para elaborar el pan de batalla ha sido usada para la corrupción y el beneficio de “clanes y mafias” que “metían la mano al bolsillo” de los bolivianos.

Según Serrano, en los últimos cuatro años se han utilizado casi mil millones de bolivianos en este tipo de subsidio, de los cuales una parte no ha sido bien manejada, por lo que aquellos que resulten responsables de estos hechos irregulares deben someterse a la Justicia.
Las declaraciones de Serrano se dan en un contexto en el que los panificadores anunciaron que desde este lunes el precio del pan subirá de 50 centavos a 80 centavos, un monto resitido por la población que pide a las autoridades intervenir para evitar que se comercialice este alimento con este nuevo importe.
Ante ello, el viceministro ratificó que el formato de subsidio de harina que “ha servido a la corrupción, eso ya no va más”, pero precisó que el Gobierno está dispuesto a ayudar a dar el soporte necesario para que el pan llegue a los bolivianos “al precio más adecuado”.
Serrano explicó que el esquema de corrupción consistía en que personas allegadas a los subvencionados importaban harina a un precio elevado y luego la vendían a Emapa, que luego la entregaba a los panificadores a un precio más bajo, la diferencia era cubierta por el Estado, es decir, el dinero de los bolivianos.
También se han detectado casos de panificadores que “no existen”, pero que figuran en la lista de los beneficiarios de harina, que ahora son los señalados de los supuestos “negociados”.
“Los autores de estos delitos deben rendir cuentas ante la Justicia, esperemos que no se fuguen y paguen por el daño económico que se cree se ha hecho al país”, declaró Serrano.
La Policía y la Fiscalía buscan al exgerente de Emapa Franklin Flores y al dirigente de los panificadores Rubén Ríos.




