El exdirector del Servicio Plurinacional de Asistencia a las Víctimas (SEPDAVI) Marcelo Alcazar, reveló este miércoles que el exdelegado defensorial de Cochabamba y actual abogado del expresidente Evo Morales, Nelson Cox Mayorga, operó el año 2020 para cubrir la relación que sostuvo el exmandatario con la joven Noemí Meneses, desde que ella tenía 15 años.

En su condición de principal responsable del SEPDAVI, Alcazar tuvo que investigar este caso, cuando el 12 de julio de 2020 Meneses fue detenida junto a dos de sus familiares dentro de un vehículo de la Gobernación de Cochabamba que era buscado. Dijo que cuando avanzaron las investigaciones comenzó la presión en su contra y tuvo que dejar el país por seguridad.
En la entrevista, contó que inmediatamente se registró el caso en Cochabamba fue encargado de la investigación y lo primero que llamó la atención fue la presencia de Cox en el lugar de los hechos, cuando esa no era su competencia y tampoco se trataba de un caso relevante.
Dijo que fue el primer “indicador raro” al inicio de la investigación y contó que quienes atendieron el caso informaron extraoficialmente que “tuvo una participación relevante para minimizar la acción, minimizar todo el accionar de la Policía y, sobre todo, evitar que se vaya a actuar respecto a los teléfonos móviles. Él trabaja de que se evite (el secuestro)”, relató.
Ese año, el periodista español Alejandro Entrambasaguas publicó en OKDiario un amplio reportaje sobre los mensajes encontrados en el teléfono de Meneses, entonces de 19 años, con base a un informe policial solicitado de oficio por el entonces fiscal Rudy Terrazas Torrico, de la Fiscalía Departamental de La Paz.
Aquí dos párrafos de ese reportaje:
La respuesta del expresidente boliviano no fue otro mensaje de texto, sino una llamada telefónica. Este es el modus operandi de Evo Morales: jamás escribir. Siempre llamar por teléfono. De esta manera, si alguien interviniera sus comunicaciones nunca se encontraría nada escrito por él. Con todo, la cantidad de veces que llama a la joven Noemí lo delata. De no estar de acuerdo con los mensajes que la niña de 19 años le mandaba hubiera bastado con cortar la comunicación. Sin embargo, el hoy prófugo de la Justicia boliviana lo permitió en todo momento”.
Entonces Morales había dejado Bolivia luego de una revuelta que denunció fraude electoral en los comicios de 2019, donde buscó una cuarta reelección presidencial apoyado en un cuestionado fallo constitucional que luego fue anulado y pasando por alto un referéndum que rechazó su repostulación.




