Periódico Contraparte, 17 de febrero de 2025.

En un giro inesperado que ha sacudido a la comunidad indígena y al país entero, Julio Lero Tayo, un joven de 20 años, confesó ser el autor del asesinato del líder indígena Francisco Marupa, de 67 años, cuyo cuerpo fue hallado sin vida el pasado viernes en la comunidad Torewa, municipio de Apolo, en el norte de La Paz. El crimen, que inicialmente se atribuyó a conflictos relacionados con la minería ilegal o el tráfico de tierras, ha revelado una motivación mucho más personal y oscura. Según el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, el joven admitió haber cometido el crimen por «problemas personales» con la víctima, descartando así las especulaciones iniciales que apuntaban a un ajuste de cuentas o intereses territoriales.
El cuerpo de Marupa, defensor de las tierras del pueblo Leco y del Parque Madidi, fue encontrado en su chaco con evidentes signos de una muerte brutal: impactos de bala y múltiples heridas de machete. La escena del crimen, ubicada en las cercanías de uno de los parques naturales más importantes de Bolivia, ha desatado una ola de indignación y dolor entre las comunidades indígenas y organizaciones defensoras de los derechos humanos. Dirigentes del pueblo Leco no dudaron en señalar que este asesinato ocurre en un contexto de constante presión por parte de grupos ilegales que buscan apropiarse de tierras para la minería ilegal, aunque las autoridades han insistido en que este caso no está relacionado con dichas actividades.
La noticia ha trascendido fronteras, generando reacciones internacionales. La Unión Europea, entre otras organizaciones, ha exigido a las autoridades bolivianas un esclarecimiento rápido y transparente del caso, así como un castigo ejemplar para los responsables. Marupa, reconocido por su lucha en defensa del territorio Leco y del Parque Madidi, se convierte así en un símbolo de la resistencia indígena frente a las amenazas que enfrentan sus comunidades. Mientras tanto, el ministro Del Castillo aseguró que el proceso de investigación continúa abierto, aunque no proporcionó más detalles sobre los «problemas personales» que habrían motivado el crimen.




