Periódico Contraparte, 13 de mayo de 2025.

Los hospitales paceños están al límite. Las salas pediátricas se llenan de niños con cuadros graves de neumonía, mientras los padres hacen fila en los centros de salud con la esperanza de que aún haya camas disponibles. Más de 1.000 casos de esta enfermedad respiratoria han sido reportados en menores de cinco años en lo que va de la semana, y el Servicio Departamental de Salud (SEDES) advierte que la situación podría empeorar si no se toman medidas urgentes. El frío golpea con fuerza a La Paz y, con él, la salud de sus habitantes más vulnerables: los niños.
En total, se han registrado más de 34.000 infecciones respiratorias agudas, una cifra que representa un aumento alarmante del 20% respecto a la semana pasada. Las autoridades están en alerta máxima. Javier Mamani, jefe de Epidemiología del SEDES, explicó que están evaluando pedir al Ministerio de Educación el adelanto del horario de invierno en las unidades educativas. “Si continúa el ascenso en los casos, vamos a recomendar oficialmente que se proteja a la población escolar con una medida oportuna”, declaró.
Como si no bastara, ya se han confirmado cinco casos de influenza, cuatro de ellos del tipo AH1N1, lo que hace temer un brote combinado de enfermedades respiratorias que pondría a prueba la capacidad de respuesta del sistema de salud. El SEDES ha solicitado de forma urgente la dotación de 500.000 vacunas contra la influenza y el COVID-19, mientras los profesionales en salud intensifican las campañas de prevención en barrios y mercados.
El aire helado y seco de las madrugadas se ha convertido en enemigo silencioso de miles de niños, cuyos cuerpos pequeños y sistemas inmunológicos frágiles no resisten los cambios bruscos de temperatura. Desde el SEDES y varios centros médicos se insiste en reforzar las medidas de bioseguridad: uso de barbijo, lavado constante de manos y, sobre todo, evitar la exposición innecesaria al frío.
La ciudad está advertida: si no se actúa rápido, el invierno podría dejar una estela de sufrimiento evitable. La salud de la infancia está en juego, y el reloj ya empezó a correr.




