PERIÓDICO CONTRAPARTE / Bolivia, 5 de junio de 2026

La crisis social y política en el territorio nacional ingresó a su quinta semana sin proyecciones de una solución inmediata. Al cumplirse este viernes la trigésimo sexta jornada consecutiva de protestas, un informe oficial emitido por la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) confirmó la persistencia de al menos 86 puntos de bloqueo activos que interrumpen la transitabilidad en la red vial fundamental e interprovincial de seis departamentos del país. Las movilizaciones son sostenidas por organizaciones sociales que mantienen como demanda central la renuncia del presidente de la República, Rodrigo Paz.
De acuerdo con la actualización cartográfica de la ABC procesada a las 06:05 de la mañana, los departamentos de La Paz y Cochabamba se consolidan como los epicentros del conflicto, registrando 20 puntos de bloqueo cada uno. El mapa de restricciones camineras se complementa con 15 cortes de ruta en Potosí, 13 en Oruro, 9 en Chuquisaca y 3 en el departamento de Santa Cruz. Las medidas de presión no registraron ninguna flexibilización ni suspensiones temporales a pesar de la jornada de feriado nacional por la festividad de Corpus Christi.
El impacto de este cerco logístico prolongado se manifiesta con severidad en el acceso a insumos de primera necesidad. En los centros urbanos del departamento de La Paz, las estaciones de servicio continúan registrando filas de gran longitud formadas por transportistas que pernoctan durante varias jornadas consecutivas en las vías públicas, a la espera del arribo de camiones cisterna con cargamentos de gasolina y diésel.
La escasez también golpea de forma directa a la seguridad alimentaria familiar. Desde las primeras horas de este viernes, la población civil se vio obligada a realizar extensas filas en las sucursales de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) para conseguir carne de pollo, cuyo valor comercial se elevó hasta los 35 bolivianos por kilogramo. Un panorama similar de desabastecimiento e incremento inflacionario de precios se evidencia en los mercados populares para la adquisición de productos básicos como el huevo, la carne de res, las verduras y las frutas, debido a las severas dificultades que afronta el transporte pesado para la distribución interna.




