Periódico Contraparte, 4 de mayo de 2025

La precandidatura de Andrónico Rodríguez vuelve a encender la polémica nacional, esta vez por un dardo afilado lanzado por el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, quien descalificó con dureza la supuesta imagen de renovación que intenta construir el actual presidente del Senado. “¿Cómo va a ser renovación alguien que está 12 años junto a Evo?”, se preguntó con ironía Tuto, durante una entrevista en la que no se guardó críticas hacia el Movimiento al Socialismo ni hacia quienes —según él— quieren venderse como “nueva generación” cuando en realidad son parte del mismo ciclo.
El expresidente, conocido por su estilo frontal, arremetió contra lo que denominó un “cuento de renovación” que intenta maquillar la continuidad de un modelo ya desgastado. “Andrónico no es nuevo, es parte de lo viejo con un peinado distinto”, ironizó Quiroga, apuntando que el senador cocalero ha sido parte del entorno político de Evo Morales durante más de una década y que no representa ninguna ruptura real con el pasado.
Tuto también se mostró escéptico sobre las tensiones internas del MAS, asegurando que “el dedazo de Evo” sigue siendo el mecanismo de selección de candidatos, aunque se disfrace de congreso o consulta. “Es el mismo libreto con diferentes actores”, dijo, sugiriendo que todo el espectáculo de división entre evistas y renovadores no es más que una estrategia para confundir al electorado.
Estas declaraciones llegan en un momento en que Andrónico intenta consolidar su liderazgo como una figura joven, crítica del caudillismo, y alejada de la influencia directa de Morales. Sin embargo, los cuestionamientos como el de Quiroga ponen en tela de juicio esa imagen, alimentando la narrativa de que en el MAS, el verdadero cambio aún no ha llegado.
Mientras tanto, la ciudadanía observa con cautela esta supuesta renovación dentro del partido azul, preguntándose si se trata de una transformación genuina o simplemente de un cambio cosmético. Lo que queda claro es que la carrera electoral se calienta, y los viejos actores políticos no están dispuestos a quedarse callados ante lo que consideran una farsa con rostro joven.




