Periódico Contraparte, 22 de febrero de 2025

En medio de una de las crisis económicas más severas de los últimos años, el expresidente Jorge «Tuto» Quiroga ha lanzado una propuesta que no ha dejado indiferente a nadie: liberalizar la economía en todos los sectores y establecer un programa de estabilización de la balanza de pagos en coordinación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). «Bolivia necesita medidas drásticas para recuperar su estabilidad económica. La liberalización y el apoyo internacional son el camino», declaró Quiroga durante un foro económico realizado este viernes en La Paz, donde presentó su plan ante empresarios, académicos y políticos.
La propuesta de Quiroga, quien gobernó el país entre 2001 y 2002, incluye la eliminación de barreras arancelarias, la flexibilización de regulaciones laborales y la apertura de sectores estratégicos como la energía y las telecomunicaciones a la inversión privada. Además, el expresidente ha sugerido que Bolivia recurra al FMI para obtener financiamiento y asesoría técnica que permitan equilibrar la balanza de pagos, la cual se ha visto severamente afectada por la caída de las reservas internacionales y el déficit fiscal.
«Este no es el momento de ideologías, sino de pragmatismo. Si no actuamos ahora, la crisis podría volverse irreversible», advirtió Quiroga, quien ha sido criticado en el pasado por su cercanía con políticas neoliberales. Sin embargo, su propuesta ha encontrado eco en algunos sectores empresariales que ven en la liberalización una oportunidad para reactivar la economía. «Es hora de que Bolivia se abra al mundo y aproveche las oportunidades que ofrece la globalización», afirmó el presidente de la Cámara Nacional de Industrias, Rodrigo Fernández.
Pero no todos están de acuerdo. Sectores cercanos al gobierno han calificado la propuesta de Quiroga como un «retorno al pasado» que pondría en riesgo los logros sociales alcanzados en los últimos años. «No podemos repetir los errores de los 90. La liberalización solo beneficiaría a unos pocos y profundizaría la desigualdad», señaló el ministro de Economía, Luis Arce Catacora, quien ha insistido en que la solución a la crisis debe venir desde dentro, sin recurrir a organismos internacionales.
Mientras el debate se intensifica, la pregunta que flota en el aire es si Bolivia está dispuesta a dar un giro radical en su modelo económico. Con la crisis golpeando cada vez más fuerte, las propuestas como la de Quiroga podrían ganar terreno, pero no sin enfrentar una férrea resistencia. ¿Será este el camino que el país necesita, o un salto al vacío con consecuencias impredecibles?




