El Alto, 29 de julio de 2025 – La paciencia de los choferes de transporte pesado ha llegado a su límite y la icónica Avenida 6 de Marzo de El Alto se ha convertido hoy en el epicentro de su desesperación. Un bloqueo contundente paraliza la urbe, en protesta por una escasez de combustible que ya se siente como una burla, obligándolos a realizar filas inhumanas que se extienden por jornadas enteras, algunos reportando esperas de hasta siete días.

«Estamos cansados de esta burla. Llevamos días aquí, comiendo frío y perdiendo plata. El combustible no llega porque dicen que no hay permisos. ¿Cómo vamos a trabajar?», vociferaba un transportista, mientras montones de tierra, piedras y llantas quemadas marcaban los puntos de bloqueo, impidiendo el paso a zonas vitales como Senkata, Ventilla y Puente Vela. La bronca y la frustración de un sector vital para la economía se hacen palpables en cada metro de asfalto bloqueado.
La decisión de los choferes es inamovible: «De aquí no nos movemos, no vamos a perder nuestra fila para ir a otro lado donde igual no hay». Es un pulso directo al Gobierno, que, a través del presidente Luis Arce, ha reconocido abiertamente su impotencia para resolver la crisis, atribuyéndola a la «falta de dólares en el país». Una excusa que, para los afectados, suena a condena.
Mientras la 6 de Marzo arde con la indignación de los transportistas, El Alto se ahoga en un caos vehicular y económico, reflejo de una crisis que va más allá de un simple desabastecimiento: es el grito de un sector que se siente abandonado a su suerte, a merced de una economía que parece haberse secado.




