El gobierno de Estados Unidos expresó su firme respaldo al presidente boliviano Rodrigo Paz y denunció que las protestas y bloqueos que sacuden al país forman parte de un intento de desestabilización impulsado por sectores vinculados al crimen organizado y al narcotráfico.

La declaración fue realizada por el vicesecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, quien aseguró que los grupos movilizados buscan derrocar al mandatario boliviano tras haber sido derrotados en las urnas durante las elecciones pasadas.
“Que no haya error: aquellos que perdieron abrumadoramente en las urnas en Bolivia el año pasado están intentando derrocar al presidente Rodrigo Paz, organizando disturbios y bloqueos con el apoyo del crimen organizado y narcotraficantes”, afirmó la autoridad norteamericana mediante una publicación en la red social X.
Landau reveló además que sostuvo una conversación telefónica con Paz, a quien reiteró el respaldo de la administración del presidente Donald Trump al actual gobierno boliviano y al orden constitucional del país.
“Hablé esta tarde con mi amigo el presidente Paz y le aseguré que Estados Unidos se encuentra firmemente en apoyo del gobierno constitucional legítimo de Bolivia”, manifestó.
El pronunciamiento internacional surge en medio de una creciente tensión social que ya supera las dos semanas de bloqueos y protestas en distintas regiones del país, especialmente en La Paz y El Alto, donde comienzan a registrarse problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos.
Desde el Gobierno boliviano se denunció que detrás de las movilizaciones existirían intereses políticos orientados a generar inestabilidad y forzar la salida del presidente. Entre los sectores movilizados figuran grupos afines a Evo Morales, organizaciones campesinas “ponchos rojos” y maestros rurales, quienes mantienen demandas políticas y económicas.
Mientras tanto, las autoridades nacionales continúan desplegando operativos para garantizar el ingreso de productos esenciales y evitar una mayor afectación a la población, en un escenario marcado por la polarización política y la creciente presión internacional sobre la crisis boliviana.




