La Paz, 20 de marzo de 2024 – Un reciente informe de Unicef ha arrojado luz sobre una realidad alarmante en Bolivia: el 34% de las niñas y adolescentes entre los 15 y 19 años considera justificado que un marido agreda a su esposa por motivos específicos, colocando al país en el primer lugar en una lista de 23 naciones de América Latina.

El estudio, titulado “¿Por qué las adolescentes? ¿por qué ahora?, una fotografía estadística de la situación de las adolescentes en América Latina y el Caribe”, presentado en junio de 2023, ha suscitado preocupación durante un evento en La Paz donde se discutió un estudio sobre estereotipos de género entre niñas y adolescentes.
Tras Bolivia, pero con una brecha considerable, se encuentran Haití y Panamá, ambos con un 23% de niñas y adolescentes que justifican la violencia doméstica por motivos específicos, según la misma encuesta.
Los motivos que las encuestadas consideran válidos para la agresión incluyen que la mujer queme la comida, discuta con su esposo, salga de casa sin avisar, descuide a los niños o se niegue a mantener relaciones sexuales.
Estos datos, recopilados entre 2011 y 2020, reflejan una realidad preocupante, donde el promedio de América Latina con esta percepción es del 8%, destacando el alto porcentaje en Bolivia.
Denise Stuckenbruck, asesora de Género de Unicef para América Latina y el Caribe, ha calificado estos resultados como «contundentes», subrayando la necesidad de analizar la dinámica social en Bolivia.
Stuckenbruck también ha señalado el compromiso de la ONU con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), enfatizando que es crucial cerrar las brechas de género para cumplir con estos compromisos hacia 2030.
Además, la representante de Unicef ha hecho referencia a una consulta sobre estereotipos de género en Bolivia, que revela datos tanto preocupantes como alentadores sobre el cambio de percepciones en la sociedad boliviana.
Por ejemplo, aunque el 47,5% de los encuestados considera normal que sus parejas revisen sus teléfonos sin permiso, el 74,1% cree que los niños y niñas pueden jugar con los juguetes que prefieran, indicando un cambio positivo en las actitudes hacia los roles de género.




