Periódico Contraparte, 27 de junio de 2024

En una firme defensa de la democracia, los expresidentes Jorge “Tuto” Quiroga y Carlos Mesa repudiaron este miércoles la movilización militar en la Plaza Murillo, advirtiendo que el presidente Luis Arce saldrá del Palacio de Gobierno únicamente mediante el voto del pueblo, rechazando cualquier posibilidad de golpe de Estado. Durante la tarde del miércoles, un contingente militar, encabezado por el excomandante del Ejército Juan José Zúñiga, irrumpió en la Plaza Murillo y forzó las puertas del Palacio Quemado. Ante estos eventos, el presidente Arce destituyó al alto mando militar, restaurando la calma en La Paz y el resto del país.
El expresidente Quiroga fue enfático al afirmar que Arce dejará el Palacio «con los votos en las urnas y no con las botas encaramadas en las tanquetas». Quiroga subrayó que Zúñiga, asociado con el gobierno de Evo Morales y Arce, había hecho declaraciones inconstitucionales días antes, sugiriendo quién debería ser encarcelado. El lunes anterior, Zúñiga declaró en una entrevista televisiva que Evo Morales no podría volver a la presidencia y que las Fuerzas Armadas se asegurarían de ello, lo que generó una fuerte reacción. Quiroga criticó a Arce por no destituir a Zúñiga inmediatamente después de sus declaraciones, calificándolo de «presidente timorato y débil».
«Los que repudiamos y condenamos es la actitud. Defendemos la democracia y no lo confunda como un respaldo a su gestión que dura hasta noviembre del próximo año. El pueblo boliviano con la fuerza de la votación lo sacará a Evo Morales y Luis Arce después de casi 20 años de destrucción del poder para iniciar una era de cambio,» declaró el expresidente Quiroga. Las motivaciones detrás de la movilización militar parecen estar vinculadas a intentos de desestabilización y cuestionamientos a la legitimidad del gobierno actual. Las consecuencias inmediatas incluyen la destitución del alto mando militar y una potencial crisis de confianza en la estabilidad democrática del país.
Las autoridades advirtieron sobre las graves implicaciones legales y sociales de estos actos. El ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, presentó a Zúñiga y al excomandante de la Armada, Juan Arnez, como los líderes de la movilización, señalándolos como responsables de herir a nueve personas con armas de fuego. La condena unánime de los expresidentes Quiroga y Mesa subraya la gravedad de los hechos y la importancia de mantener la institucionalidad y la democracia en Bolivia. La toma de la Plaza Murillo es un recordatorio del frágil equilibrio político y de la necesidad de resolver las disputas mediante el voto popular.
Se recomienda a los ciudadanos mantenerse informados y participar activamente en los procesos democráticos para asegurar la estabilidad del país. Además, se insta a las autoridades a llevar a cabo las investigaciones pertinentes y garantizar la justicia.




