El reconocido tiktoker Rubén Blanco fue detenido en El Alto por agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) debido a acusaciones de difusión e incitación al racismo y la discriminación. El influencer, conocido por sus comentarios provocativos, se refirió a la tradicional danza de los «mineritos» y a la comunidad minera en términos despectivos, calificándolos como “sucia y mugrosa”. En un video que rápidamente se viralizó, Blanco afirmó: “Demuestra suciedad, demuestra mugrosidad”, desatando la indignación de numerosos sectores de la sociedad.

Las tensiones aumentaron cuando Blanco no se presentó a declarar en la Fiscalía de Potosí, alegando no tener los recursos económicos necesarios para el viaje. “Toda Bolivia sabe que están cometiendo una injusticia. Yo apenas estoy con 7 bolivianos, no me alcanza para ir a Potosí, ¿qué quieren que haga?”, expresó en otro video difundido en su cuenta de TikTok.
Las autoridades subrayan que los actos de racismo y discriminación son severamente castigados en Bolivia, y el caso de Blanco podría sentar un precedente significativo en cuanto a la regulación de contenidos en las plataformas digitales. Este incidente pone de relieve la delicada balanza entre la libertad de expresión y la responsabilidad social de los creadores de contenido en redes.
La detención de Blanco ha generado un amplio debate sobre los límites de la libertad de expresión en internet y las consecuencias legales de los discursos de odio. Este caso destaca la necesidad de abordar con seriedad y responsabilidad los contenidos compartidos en las redes sociales, considerando su impacto potencial en la comunidad.
Se insta a los usuarios de redes sociales a reflexionar sobre las repercusiones de sus publicaciones y a fomentar un ambiente de respeto e inclusión. Para más información y actualizaciones sobre este caso, siga las noticias del Periódico Contraparte.




