En un discurso cargado de polémica, el presidente Luis Arce afirmó este jueves que las obras públicas, que la oposición califica como “gastadera y robadera”, son justamente lo que necesita el pueblo boliviano.

“Esta gastadera, esta robadera es lo que necesita el pueblo, porque esas carreteras, esas viviendas, esos puentes, esas unidades educativas, esos hospitales, son lo que necesita el pueblo boliviano”, dijo durante la promulgación de una ley que incorpora un tramo carretero a la Red Vial Fundamental.
El mandatario advirtió que, con cualquiera de las opciones en la segunda vuelta electoral, el país tendrá “gobiernos de derecha” que no piensan en la población, y convocó a los movimientos sociales a volver a pelear en las calles.
La frase generó críticas inmediatas, ya que al intentar resignificar términos de la oposición, terminó asociando su gestión con la palabra “robadera”, fuertemente vinculada a casos de corrupción en Bolivia.
Diversos sectores cuestionan que Arce sea quien haga llamados a movilizaciones en defensa de las obras públicas. Su administración ha sido señalada por sobrecostos en proyectos estatales, manejo opaco de contratos, retrasos en infraestructura y cuestionamientos por nepotismo.
Por ejemplo, investigaciones recientes en, Botrading, EMAPA y ENDE denunciaron irregularidades en licitaciones y ejecución de obras, mientras informes de organismos de control mencionan bloqueos de recursos y falta de transparencia en varios ministerios.
Dirigentes de oposición y analistas consideran que la insistencia en hablar de “gastadera y robadera” y la convocatoria a las calles es un intento de distraer la atención de estos cuestionamientos, polarizar a la población y reforzar la narrativa de confrontación política. “El presidente es quizás la persona menos indicada para dar lecciones sobre transparencia y defensa del pueblo, cuando su propio gobierno enfrenta tantas denuncias”, afirmó un portavoz de Comunidad Ciudadana.
Expertos advierten que esta retórica podría agudizar la polarización social y generar tensiones en un contexto electoral delicado, en lugar de promover diálogo y soluciones concretas a los problemas estructurales del país.




