Las medidas de presión instaladas en distintas carreteras del país continúan agravándose y ya comienzan a generar problemas en el abastecimiento de productos básicos, combustibles y atención médica, principalmente en el departamento de La Paz.

Comunidades movilizadas reforzaron este lunes sus puntos de bloqueo en rutas estratégicas mientras delegaciones provenientes del interior del país se preparan para participar de una “gran marcha nacional para salvar Bolivia”, anunciada por sectores sociales.
Uno de los puntos más críticos permanece en Caracollo, considerado un eje vial fundamental para la conexión del occidente boliviano, donde la circulación vehicular continúa paralizada por segunda jornada consecutiva.
Representantes regionales expresaron su preocupación por las consecuencias sociales del conflicto y señalaron que las personas más afectadas son quienes dependen del traslado constante de alimentos, medicamentos y tratamientos médicos.
“Existe gente enferma que requiere tratamientos médicos y no puede trasladarse. No llegan alimentos a muchos sectores de nuestro departamento y quienes realmente están sufriendo son los más necesitados”, señalaron dirigentes durante una evaluación de la situación.
De acuerdo con datos preliminares, cerca de 50 puntos de bloqueo se concentran en el departamento de La Paz, entre sectores rurales y urbanos, mientras algunas organizaciones continúan en procesos de coordinación y diálogo interno.
El conflicto también empieza a generar incertidumbre en comerciantes y transportistas debido a retrasos en el abastecimiento de productos de la canasta familiar y combustible.
Hasta el momento, no se conoce una respuesta oficial concreta que permita encaminar una solución inmediata al conflicto, mientras la tensión social continúa creciendo en distintos puntos del país.




