n operativo sin precedentes en el Puerto de Arica, Chile, ha destapado una de las rutas más audaces del narcotráfico. Autoridades aduaneras y policiales chilenas lograron la incautación de 68,7 toneladas de precursores químicos, una materia prima esencial para la fabricación de clorhidrato de cocaína, que habían sido despachadas desde Bolivia.

El histórico decomiso se produjo en tres cargamentos distintos que intentaban burlar los controles declarando su contenido como «bórax». Sin embargo, la pericia de los fiscalizadores del Servicio Nacional de Aduanas de Chile y la colaboración del OS7 de Carabineros permitieron descubrir la verdadera naturaleza de la carga: miles de kilos de cianuro de sodio e hidróxido de sodio.
Según los expertos, este monumental envío tenía el potencial para producir más de 37 toneladas de cocaína pura, lo que en el mercado ilícito se traduciría en una fortuna estimada por encima de los 88 millones de dólares. Este hallazgo no solo representa una pérdida financiera masiva para las redes criminales, sino que también pone en evidencia la magnitud de las operaciones logísticas que utilizan los puertos del Pacífico como trampolín.
La directora regional de la Aduana de Arica, Ingrid Jorquera, calificó el procedimiento como uno de los más importantes de los últimos años, destacando la sofisticación de los métodos de ocultamiento y la importancia de la colaboración interinstitucional para desbaratar estas redes. Este golpe certero frena la producción de millones de dosis de droga y enciende las alarmas sobre el uso de rutas comerciales bolivianas para el tráfico de insumos químicos a gran escala.




