PERIÓDICO CONTRAPARTE / El Alto, 10 de junio de 2026

Frente al recrudecimiento de la crisis logística y el desabastecimiento provocado por el cerco caminero nacional, la administración municipal alteña determinó aplicar un severo plan de austeridad institucional y beneficencia pública. El alcalde de la ciudad de El Alto, Eliser Roca Tancara, anunció de manera oficial este miércoles que procederá a donar el 70% de su haber básico mensual, mientras que los secretarios, directores y jefes de unidad de su estructura administrativa aportarán el 50% de sus dietas para mitigar el impacto socioeconómico que castiga a los hogares más desprotegidos de la urbe.
La determinación técnica y política fue consensuada durante una sesión extraordinaria del gabinete municipal celebrada el pasado viernes. De acuerdo con el diseño del programa de contingencia humanitaria, los recursos recaudados a través de estas retenciones fiscales voluntarias se centralizarán en un fondo destinado exclusivamente a la adquisición y distribución de paquetes de alimentos de primera necesidad para familias en situación de extrema pobreza, priorizando la atención de contingencias de niños en estado de orfandad. “Yo vengo de la labor social, de ayudar a muchas familias (…). En estos días considero que van a pagar los salarios respectivos y estimo que la siguiente semana estemos con esta ayuda social”, explicó el burgomaestre, proyectando que la meta operativa es brindar cobertura alimentaria a por lo menos 10.000 unidades familiares. En paralelo, la alcaldía extendió una invitación institucional para que el resto de los servidores públicos de planta realicen un aporte voluntario equivalente al 3% de sus remuneraciones.
Más allá de la política de asistencia social, la primera autoridad edil presentó un balance macroeconómico altamente preocupante respecto a las secuelas financieras que dejan los 41 días de huelgas y cortes de ruta promovidos por las facciones sindicales y de la Central Obrera Boliviana (COB). Roca Tancara precisó que el aparato productivo, comercial e industrial de El Alto experimenta una sangría económica diaria estimada en Bs 45 millones. En términos acumulados, las pérdidas globales dentro de la jurisdicción ya superan la barrera de los Bs 2.000 millones, provocando un quiebre de stocks y una parálisis en la recaudación tributaria interna.
A este complejo escenario de recesión local se suman los daños materiales directos infligidos a los activos fijos del municipio. Tal como adelantó la Secretaría de Infraestructura Pública, los actos de vandalismo, la degradación de la capa asfáltica por la quema sistemática de neumáticos en las avenidas troncales, el desmantelamiento de separadores viales y el destrozo de las jardineras centrales en los Distritos 7, 8 y 14 representan un daño físico valuado en Bs 2 millones. Roca lamentó que la comuna se vea obligada a reorientar partidas presupuestarias ordinarias para reponer estos elementos del ornato urbano, restando capacidad de inversión para nuevos proyectos de infraestructura civil en las zonas periféricas.




