Periódico Contraparte, 21 de mayo de 2025

Evo Morales no se guarda nada. En una reciente entrevista con Radio Kawsachun Coca, el líder cocalero arremetió con dureza contra su antiguo compañero de fórmula, Álvaro García Linera, a quien acusó de operar políticamente para impulsar la candidatura presidencial de Andrónico Rodríguez a sus espaldas. “Ya no le sirvo, ahora están usando a Andrónico”, disparó Morales, señalando que detrás de ese movimiento se esconde una estrategia calculada para desplazarlo definitivamente del tablero político nacional.
Según el exmandatario, García Linera estaría trabajando junto a sectores urbanos para posicionar a Andrónico como una figura de renovación, pero sin una base real desde las organizaciones sociales que lo respaldaron a él por más de una década. “Están usando políticamente a Andrónico”, insistió Morales, quien además cuestionó que el joven dirigente acepte alianzas y candidaturas armadas fuera del “proceso de cambio”.
Pero las críticas no se detuvieron ahí. Morales también apuntó contra Mariana Prado, exministra de Economía, quien ahora acompaña a Rodríguez como su candidata a la vicepresidencia. Dijo que su inclusión fue impuesta por quienes quieren “tomar el control del instrumento político sin consultar con las bases”. Para Morales, se trata de un plan más amplio que busca dividir al MAS-IPSP desde adentro y neutralizarlo como actor político de peso rumbo a las elecciones de 2025.
Este nuevo capítulo en la interna del MAS deja en evidencia que la ruptura entre las facciones lideradas por Morales y Rodríguez ya es prácticamente irreversible. El exmandatario, que fue inhabilitado por el Tribunal Constitucional para postularse nuevamente, asegura que no dejará la política y que no permitirá que se utilice al movimiento indígena-popular como una plataforma para intereses ajenos.
La crisis en el oficialismo escala con cada declaración. En medio de un clima económico tenso y con la ciudadanía más desconfiada que nunca, el país presencia cómo los antiguos aliados ahora se ven como enemigos políticos. ¿Quién ganará esta batalla por el liderazgo del “instrumento político”? Bolivia está mirando.




