El USS Gerald R. Ford llegó a aguas del Caribe para apoyar el despliegue estadounidense orientado al desmantelamiento de organizaciones criminales. Es el portaaviones más grande del mundo, con capacidad para 4.500 tripulantes y 70 aviones.

La Marina de Estados Unidos lo describe como la “plataforma de combate más capaz, versátil y letal del mundo”.
El USS Gerald R. Ford es el portaaviones más grande del mundo, con capacidad para 4.500 tripulantes y 70 aviones (dvidshub.net)
La Marina de Estados Unidos lo describe como la “plataforma de combate más capaz, versátil y letal del mundo” (dvidshub.net)
Su construcción comenzó en noviembre de 2009 y fue botado el 9 de noviembre de 2013 en los astilleros militares de Newport News (Virginia). Entró en servicio el 22 de julio de 2017, en una ceremonia presidida por Donald Trump, quien atravesaba los primeros meses de su primer mandato.
Durante las pruebas, el USS Gerald Ford soportó en 2021 el impacto de tres explosiones submarinas conocidas como Pruebas de Choque a Nivel de Buque, confirmando su capacidad para resistir impactos severos y continuar operando en condiciones adversas.
Ford fue el único vicepresidente y presidente estadounidense en acceder a ambos cargos sin haber sido elegido por el Colegio Electoral. En 1976 obtuvo la nominación republicana frente a Ronald Reagan, pero perdió la presidencia ante el demócrata Jimmy Carter.
La presencia militar de EEUU en la zona alcanza niveles históricos
Con el traslado del portaaviones estadounidense a aguas latinoamericanas se suman más de 15.000 efectivos militares, la mayor acumulación militar estadounidense en la región en décadas.
En un comunicado, la Marina de Estados Unidos únicamente identificó el Atlántico occidental como la ubicación del Ford y de los tres buques de guerra que lo acompañaban. Pero un militar de alto rango dijo que los buques se habían desplazado a la región del Caribe, casi tres semanas después de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ordenara abruptamente que el portaaviones saliera del Mediterráneo oriental y se dirigiera a aguas en Latinoamérica, lo que representa una escalada sustancial del poderío militar estadounidense en el área.




