Periódico Contraparte, 21 de mayo de 2025.

El precio de la leche, ese alimento indispensable en el desayuno de miles de familias bolivianas, ha subido silenciosamente pero con fuerza en las tiendas de barrio de Santa Cruz. Hoy, una bolsa que antes costaba Bs 7, ahora se vende hasta en Bs 8 o incluso Bs 9 si se trata de leche deslactosada o saborizada. Y aunque el alza parece “moderada”, en los hechos ya está vaciando carteras… y estanterías.
“Antes vendía diez bolsas por día, ahora apenas vendo dos”, lamenta una comerciante de barrio, rodeada de productos que ya no rotan como antes. Su testimonio se repite en distintos puntos de la ciudad, donde las caseras confiesan que las familias están optando por comprar menos o simplemente dejar la leche fuera de la lista. El golpe es doble: sube el precio y baja el consumo.
A la par del aumento, también se registra escasez de leche blanca, lo que ha encendido la preocupación entre comerciantes minoristas que ya no reciben el mismo volumen de productos de sus proveedores. La situación evidencia una cadena de distribución tensa y poco clara, justo en medio de un contexto económico ya debilitado por el alza del dólar, la escasez de combustible y otros ajustes que afectan al bolsillo popular.
Este nuevo incremento, aunque no oficializado por ninguna autoridad, refleja una realidad que se impone en los barrios: cada día cuesta más llenar una canasta básica, y productos esenciales como la leche empiezan a convertirse en artículos de lujo para muchas familias.




