Periódico Contraparte, 2025-01-28

Un clamor por el cambio recorre Bolivia. Según la segunda encuesta nacional realizada por la consultora Panterra, el 90% de los bolivianos considera que el país necesita una transformación profunda en su sistema político, económico y social. Este dato, revelador y contundente, refleja el descontento generalizado de la población frente a la crisis de representatividad, la corrupción y la falta de soluciones concretas a problemas como la inflación, el desempleo y la inseguridad.
La encuesta, que incluyó a más de 5,000 personas en los nueve departamentos del país, muestra que la insatisfacción no distingue entre regiones, edades o clases sociales. “Estamos ante un panorama de frustración colectiva”, explicó Ana Morales, analista política y directora de Panterra. “La gente ya no cree en los discursos de los políticos ni en las promesas de cambio. Lo que quiere son acciones concretas y resultados tangibles”.
Entre los principales hallazgos del estudio destaca que el 85% de los encuestados considera que la corrupción es el principal problema del país, seguido por la falta de empleo (78%) y la inseguridad ciudadana (72%). Además, el 68% cree que las instituciones públicas no funcionan de manera eficiente, mientras que el 65% opina que los partidos políticos están desconectados de las necesidades reales de la población.
Este descontento se ha traducido en un aumento de la desconfianza hacia las figuras políticas tradicionales. Según la encuesta, el 74% de los bolivianos no se siente representado por ningún partido o líder actual, y el 81% cree que es necesario que surjan nuevas opciones políticas que respondan a las demandas ciudadanas. “La gente está harta de lo mismo. Quieren líderes que escuchen, que actúen y que prioricen el bien común sobre los intereses particulares”, agregó Morales.
El estudio también revela que, pese al pesimismo generalizado, existe una esperanza latente en la posibilidad de un cambio. El 62% de los encuestados cree que este cambio puede lograrse a través de la participación ciudadana y la presión social, mientras que el 55% confía en que las nuevas generaciones pueden liderar una transformación profunda en el país.
Sin embargo, los expertos advierten que este deseo de cambio no será fácil de materializar si no se abordan las causas estructurales de la crisis. “La gente quiere soluciones, pero estas no llegarán si no hay una reforma integral del sistema político y económico”, señaló el sociólogo Luis Fernández. “El desafío es grande, pero también es una oportunidad para construir un país más justo y equitativo”.
Mientras tanto, el mensaje de la ciudadanía es claro: Bolivia necesita un cambio, y lo necesita ya. La pregunta que queda en el aire es si los líderes actuales y futuros estarán a la altura de este histórico reclamo.




