Periódico Contraparte, 15 de mayo de 2025.

Como si se tratara del capítulo más candente de una telenovela política, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, soltó este miércoles una frase que retumbó como un trueno en todo el país: “Si Evo Morales llega a la ciudad de La Paz, será aprehendido”. Con ese mensaje, corto pero cargado de pólvora, la disputa interna en el Movimiento al Socialismo (MAS) acaba de escalar a un nivel que pocos se atrevían a imaginar.
La advertencia no fue un desliz ni una interpretación forzada. Del Castillo, en conferencia de prensa, fue directo al grano: existe una resolución fiscal vigente y se cumplirá. “Aquí no se protege a nadie. Si alguien tiene cuentas pendientes con la justicia, será aprehendido, sea quien sea”, afirmó, dejando claro que ni siquiera el expresidente y líder histórico del MAS está fuera del alcance de la ley. La declaración llega justo cuando Morales anunciaba su posible llegada a la sede de gobierno, en lo que muchos interpretaron como un desafío abierto a la administración de Luis Arce y al aparato judicial.
El impacto fue inmediato. Las redes sociales explotaron, los grupos de WhatsApp se llenaron de audios alarmantes y los analistas comenzaron a hablar abiertamente de un quiebre irreparable dentro del partido azul. El ala radical evista reaccionó con furia, denunciando una “persecución política sin precedentes” y advirtiendo que si Evo es arrestado, “el país se paraliza”. Desde el Chapare, bastión del expresidente, ya se habla de movilizaciones masivas, y no se descarta que se reactive la estrategia de bloqueos que en el pasado ya puso en jaque a varios gobiernos.
Pero esta vez, el contexto es aún más tenso. El MAS está partido en dos, con una dirigencia que se aferra a Evo y otra que defiende al actual presidente Arce. En medio de esa guerra, Del Castillo ha lanzado una bomba que puede dinamitar cualquier puente de reconciliación. ¿Es esta la señal de que el oficialismo ya no tiene intención de pactar con Morales? ¿O es solo una jugada calculada para medir fuerzas antes de las elecciones internas del partido?
Por ahora, Evo guarda silencio. Pero todos saben que no es un hombre que retroceda fácilmente. Su círculo más cercano asegura que no teme ser detenido, y que podría presentarse en La Paz en cualquier momento, incluso rodeado por miles de sus seguidores. El escenario es explosivo, y el país entero contiene la respiración.




