Después de jornadas marcadas por largas esperas y preocupación entre los usuarios, las estaciones de servicio de La Paz y Cochabamba comenzaron a mostrar una reducción en las filas para la compra de gasolina, aunque el abastecimiento todavía no retorna completamente a la normalidad.
En la sede de gobierno, un recorrido por distintos surtidores evidenció una disminución considerable de vehículos en espera. Las filas que anteriormente se extendían durante días ahora concentran a grupos más reducidos, con alrededor de ocho a diez motorizados por punto de carga. Los conductores destacan la mejora, pero piden que el suministro sea continuo para evitar volver a las largas esperas.
“Ya no es como antes, ahora se puede esperar unas horas, pero lo ideal sería llegar, cargar y continuar con nuestras actividades”, señalaron algunos usuarios que permanecían en los surtidores.
En Cochabamba, la situación presenta una tendencia similar, aunque con mayor presión sobre el diésel debido a la alta demanda. Conductores reportaron esperas aproximadas de hasta tres horas y filas que todavía ocupan varias cuadras en algunos sectores.
Para quienes utilizan sus vehículos como herramienta de trabajo, la reducción de las colas no elimina el impacto económico. Repartidores, transportistas y trabajadores independientes aseguran que cada hora de espera representa menos ingresos y dificultades para cumplir sus actividades diarias.
La mejora en la distribución genera alivio entre la población, pero el pedido continúa siendo el mismo: garantizar un abastecimiento permanente que permita dejar atrás definitivamente las filas en los surtidores.



