La crisis de desabastecimiento de carburantes en el eje metropolitano de La Paz y El Alto alcanzó niveles críticos. El gerente de Comercialización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Fernando Cuevas, admitió de forma oficial que los despachos actuales hacia las estaciones de servicio se redujeron a tan solo 10.000 litros por surtidor, un volumen técnico que apenas logra cubrir la demanda de entre 200 y 250 motorizados por jornada.

Esta situación extrema provocó que la paciencia de los conductores del transporte público y privado se agote de forma definitiva. Durante la madrugada de este jueves, choferes rezagados en las filas instalaron fogatas de protesta y procedieron a bloquear uno de los principales accesos de la Autopista La Paz-El Alto, exigiendo la venta inmediata de diésel y gasolina.
Cuevas detalló que el cuello de botella radica en el ingreso sumamente irregular de los camiones cisterna a las plantas de almacenamiento local. Explicó que la falta de materia prima impide realizar de forma continua el proceso técnico denominado blending (mezcla y estabilización del producto), un paso obligatorio antes de autorizar la salida de los camiones de reparto hacia la red comercial.
“Hay que juntar como dos días para reunir un volumen representativo que se pueda distribuir, porque si cada día distribuimos sería unos 5.000 litros. De no cumplir con ello, seguiríamos como ahora, acopiando, juntando días para atender a la mayor cantidad de vehículos”, argumentó Fernando Cuevas.
El ejecutivo petrolero reconoció abiertamente que el flujo operativo de YPFB se encuentra severamente afectado a consecuencia de los casi 50 días de bloqueos de carreteras que aíslan al departamento. Actualmente, las plantas estatales reciben únicamente un 20% del total de carburantes programados de forma diaria para la región paceña.
La brecha entre la oferta de emergencia y el consumo real del parque automotor es profunda. De acuerdo con los datos técnicos expuestos por la estatal petrolera en conferencia de prensa, el requerimiento regular de la población en el eje paceño supera de forma constante los 2 millones de litros diarios, una cifra inalcanzable bajo el actual esquema de cercos viales.




