El comandante general de la institución, Augusto Russo, anunció este martes que se están evaluando acciones legales contra el diputado Héctor Arce, luego de que este lanzara una peligrosa advertencia pública: dijo tener información sensible sobre el domicilio y entorno familiar del general José Illanes.

La amenaza surgió en medio de las acusaciones de Arce, quien sostiene que los operativos antidroga en el trópico de Cochabamba estarían siendo utilizados como un pretexto para capturar al expresidente Evo Morales. Sin presentar pruebas, el diputado señaló al comandante Illanes como parte de esta supuesta estrategia, e insinuó represalias, mencionando de forma alarmante que conoce su ubicación y la de su familia.
La reacción del mando policial no se hizo esperar. Russo calificó la declaración como inaceptable y subrayó que ninguna diferencia política justifica exponer a civiles inocentes. “La familia se respeta y no tiene nada que ver con el cumplimiento del deber de un servidor público, sea cual sea su grado”, sostuvo con firmeza.
Ante la gravedad del hecho, el general Illanes solicitó una reunión formal con el Comando General para informar a detalle lo ocurrido y activar los mecanismos legales que le otorga la ley como ciudadano y como autoridad. “Él también va a hacer valer sus derechos. Estamos analizando toda la situación”, confirmó Russo, anticipando que la institución respaldará la defensa de su comandante si se concreta una demanda.
La cúpula policial, que agrupa a más de 40 mil efectivos en todo el país, expresó su indignación por las amenazas provenientes de un miembro del Legislativo. “Lamentamos profundamente que un diputado recurra a este tipo de intimidaciones. Todos nuestros servidores públicos cumplen con su labor bajo mandato constitucional”, concluyó Russo.
Esta nueva escalada en la guerra interna del MAS podría marcar un antes y un después en las relaciones entre las instituciones del Estado. Si se formaliza una denuncia penal contra Arce, se trataría de un caso sin precedentes: un diputado enfrentando a la Policía no por corrupción o desacato, sino por vulnerar la seguridad personal de uno de sus máximos jefes.




