Investigaciones científicas demuestran que verduras, frutas y plantas aromáticas pueden producirse en ciudades del altiplano bajo sistemas sostenibles
La Paz. La altura ya no es una barrera para cultivar alimentos. Investigaciones desarrolladas por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) demostraron que al menos 66 especies agrícolas tienen capacidad de adaptación a las condiciones del altiplano boliviano, abriendo nuevas posibilidades para la producción urbana y familiar en ciudades ubicadas a miles de metros sobre el nivel del mar.
El estudio fue realizado por la Estación Experimental Patacamaya (EEP), dependiente de la Facultad de Agronomía, donde durante una década se evaluó el comportamiento de diferentes cultivos bajo condiciones extremas: casi 3.900 metros de altitud, bajas temperaturas y cambios bruscos del clima.
Más de 40 investigaciones y el trabajo de más de 60 estudiantes tesistas permitieron construir una base científica que identifica qué especies tienen mejores resultados en altura y cuáles son las técnicas adecuadas para lograr una producción sostenible.
Entre los cultivos que demostraron adaptación están la lechuga, acelga, apio, perejil, zanahoria, remolacha, rábano, cebolla, tomate, pepino, pimentón, frutilla, hierbas aromáticas y otras variedades que pueden ser producidas sin depender de grandes extensiones de terreno.
El reto de producir en frío
Uno de los mayores desafíos fue el cultivo de tomate, una especie sensible a las bajas temperaturas y a las plagas. Sin embargo, las investigaciones evidenciaron que mediante manejo adecuado del suelo, selección de variedades y técnicas orgánicas es posible obtener buenos resultados sin el uso de agroquímicos.
Los especialistas explicaron que la temporada también juega un papel importante. Durante el invierno, las especies de hoja y raíz tienen mayor resistencia, mientras que los cultivos de fruto presentan mejores condiciones desde septiembre, cuando las temperaturas comienzan a elevarse.
Ciencia al servicio de las familias
La UMSA destacó que este conocimiento permite fortalecer la agricultura urbana y brindar herramientas a productores, estudiantes y familias que buscan generar alimentos saludables en espacios reducidos.
El trabajo desarrollado en Patacamaya convierte a la investigación universitaria en una alternativa para mejorar la seguridad alimentaria en las ciudades de altura, demostrando que el frío y la geografía del altiplano pueden ser enfrentados con tecnología, conocimiento y producción sostenible.
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