Periódico ContraParte, 11 de septiembre de 2024

El presidente Luis Arce, junto a su gabinete de ministros, aprobó este miércoles el Decreto Supremo 5225, el cual establece una pausa ambiental ecológica en Bolivia. Esta decisión implica la suspensión de todas las autorizaciones para realizar quemas y la prohibición de emitir nuevas autorizaciones en el país, en un esfuerzo por mitigar los incendios forestales que se han intensificado en los últimos días.
La medida fue tomada en respuesta al aumento alarmante de incendios en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando. Según el decreto, las autorizaciones vigentes para quemas quedan anuladas, y los territorios afectados por los incendios serán declarados tierras fiscales no disponibles durante un periodo de cinco años.
“El decreto entra en vigor de manera inmediata, y esperamos que tenga un impacto positivo en la reducción de los incendios que amenazan con extenderse durante las próximas semanas,” afirmó el ministro de Medio Ambiente, Alan Lisperguer Rosales, durante una conferencia de prensa. El ministro subrayó que el decreto será reglamentado en un plazo de 10 días.
Reformas para endurecer sanciones
En paralelo, el gabinete ministerial aprobó un proyecto de ley que modifica el Código Penal, con el objetivo de aumentar las penas para los responsables de incendios forestales. Esta medida busca castigar con mayor severidad a quienes provocan daños irreversibles al medio ambiente.
“El endurecimiento de las sanciones es fundamental para disuadir estas prácticas ilegales que están devastando nuestros bosques,” declaró Lisperguer, añadiendo que se espera que el proyecto de ley sea tratado por la Asamblea Legislativa en las próximas semanas.
Advertencias y repercusiones
La suspensión de las quemas y la prohibición de nuevas autorizaciones representan un paso decisivo para proteger las áreas más afectadas por los incendios. Las autoridades han advertido que, de no tomarse acciones inmediatas, los incendios podrían extenderse a otras regiones del país, lo que agravaría la crisis ambiental.
Con esta pausa ecológica, el Gobierno espera frenar la destrucción de ecosistemas vitales y contribuir a la preservación del medio ambiente en un momento crítico para el país.




