Periódico Contraparte, 28 de octubre de 2024

Durante los últimos 15 días, Bolivia enfrenta una serie de bloqueos que afectan la movilidad en 22 puntos estratégicos, concentrados principalmente en Cochabamba, Oruro y Potosí. La protesta, impulsada por sectores afines al MAS, mantiene paralizado el transporte interdepartamental y ha generado un desabastecimiento severo de combustibles en diversas regiones.
Los bloqueos se han intensificado en el trópico de Cochabamba, donde varias rutas hacia el occidente y el oriente permanecen intransitables. Los manifestantes exigen, entre otras cosas, la renuncia de magistrados del Tribunal Constitucional y nuevas elecciones judiciales, tras la anulación de la reelección indefinida como derecho humano. Además, denuncian presiones económicas para garantizar la participación de algunos bloqueadores.
«Estamos viendo que hay grupos que asisten obligados o bajo amenaza de perder sus propiedades», declaró el viceministro Jhonny Aguilera, explicando que los líderes buscan legitimizar su protesta a través de la victimización.
El impacto económico ha sido devastador, con pérdidas de más de 680 millones de dólares en los primeros días de la medida. La escasez de diésel y gasolina ha generado largas filas en surtidores en ciudades como La Paz y Santa Cruz, lo que amenaza la continuidad del transporte y la actividad comercial. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha comenzado a distribuir combustible las 24 horas en un intento por aliviar la situación.
Si la crisis no se resuelve en las próximas horas, los transportistas y comerciantes advierten que podrían declararse un paro nacional indefinido, agravando aún más el panorama social y económico. Las autoridades instalan a las partes en establecer un diálogo urgente para levantar los bloqueos y permitir la libre circulación en el país.




